Casi todo el mundo llega al mostrador con una etiqueta puesta: «yo tengo la piel grasa», «la mía es sensible». A veces es verdad. Muchas veces es una foto de hace diez años, o el efecto de una rutina demasiado agresiva.

La prueba de las dos horas

Lávate la cara con un limpiador suave, sécala y no te apliques nada. Espera dos horas y observa:

  • Brillo generalizado, incluidas mejillas: piel grasa.
  • Brillo solo en frente, nariz y barbilla: piel mixta. Es el tipo más frecuente.
  • Tirantez, aspereza o descamación fina: piel seca.
  • Ni brillo ni tirantez: piel normal. Existe, aunque parezca mentira.

Sensible no es un tipo: es un estado

Esta distinción es la que más ayuda a la gente. La piel sensible no es una categoría paralela a grasa o seca: es una condición que puede aparecer sobre cualquier tipo de piel, y a menudo es reversible.

Se manifiesta con escozor, tirantez, rojez o reacción a productos que antes tolerabas bien. Las causas más frecuentes que vemos:

  • Limpiadores demasiado detergentes o agua muy caliente.
  • Exceso de activos: exfoliar tres veces por semana «porque limpia».
  • Falta de hidratación y de fotoprotección.
  • Cambios bruscos de temperatura, muy habituales aquí entre la calle y el aire acondicionado.

Si tu piel está sensibilizada, no busques el producto que lo arregle: quita cosas. Limpiador suave, hidratante y fotoprotector durante dos semanas. La barrera se recupera sola si la dejas.

Deshidratada no es lo mismo que seca

La piel seca produce pocos lípidos: es un tipo de piel. La piel deshidratada tiene poca agua: es un estado temporal que puede darse incluso en una piel grasa. De hecho, la combinación «brillo + tirantez a la vez» es casi siempre una piel grasa deshidratada, y el error habitual es tratarla como si fuera solo grasa y resecarla más.

Por qué cambia tu piel

  • Estación: en verano, más sebo y más sudor. En invierno, con el frío y la calefacción, más sequedad.
  • Edad: la producción de sebo tiende a bajar con los años; muchas pieles grasas se vuelven mixtas y luego normales.
  • Hormonas: ciclo, embarazo, anticonceptivos y menopausia cambian mucho el panorama.
  • Tratamientos: un retinoide o un tratamiento del acné pueden secar temporalmente una piel grasa.

De ahí que revisar la rutina dos veces al año, al entrar el calor y al entrar el frío, tenga más sentido que mantener la misma doce meses.

Si prefieres no adivinar

En el análisis de piel lo medimos con un diagnóstico digital: hidratación, nivel de sebo y fotoenvejecimiento, zona por zona. Es gratuito, dura 30 minutos y sales con los datos y con la rutina escrita.